06 enero 2009

Y Viola conoció a Malvolio

Hace hoy tres años empecé hablándoles de Twelfth Night. Hace hoy dos años, seguí hablándoles del maestro para celebrarlo. Hace hoy un año, agracedía de nuevo a los habituales que me siguieran visitando. Una Noche de Reyes más, al tiempo que se empiezan a llenar las casas de regalos e ilusiones, vuelvo a darles las gracias a todos. Esta vez, lo celebro con algo especial.


Volví a finales de año a Londres a recargar a la dama inglesa y claro, Viola tenía que ir a conocer a Malvolio, tenía que hablar con él y descubrir que el que un día fue el tartamudo más famoso de la televisión, o un senador romano justo, es un hombre cercano, que se adentraba por segunda vez en Twelfth Night, y como el tiempo pasa, envidioso, no podía ser el galante Sir Andrew, pero sí un brillante Malvolio. Pocas veces una insignificante dama está al lado de alguien que es Sir en dos países distintos.


Con ustedes, Sir Derek Jacobi... y Viola de Lesseps.


04 enero 2009

Viola is back! - Part 3

Les contaba que al volver de la vieja Europa, tras un breve paso por mi casa a practicar el noble arte de la colada, agarré otra maleta y puse rumbo hacia el Nuevo Mundo. Mi destino era Virginia, la tierra llamada así por Elizabeth I, la "Reina Virgen", madre de Presidentes, tierra sureña por excelencia. El ver a los amigos que hace tiempo que no ves, unido al descubrir nuevos sitios hace que el viaje se lo más apetecible. La mezcla de descubrimiento y recuperación de largas conversaciones, créanme, es una sensación irrepetible.


Establecí "campamento base" en Norfolk, ciudad natal del General MacArthur, todo un pedazo de general de pata negra, pero pronto pusimos rumbo a Washington D.C. El hecho de estar viendo constantemente una ciudad en televisión y las películas siempre provoca en mí una sensación extraña cuando la voy a visitar. Me da miedo que me decepcione. No me pasó eso con Washington.


El poder sacarse la foto en el Capitolio (irremediablemente una recuerda esa escena de Mars Attacks! en la que lo vuelan) o en la Casa Blanca (tantas y tantas veces vista en todas partes, que tiene una la sensación de haber estado viviendo allí una temporada). Sin embargo lo que más me apetecía ver era el Lincoln Memorial, sentarme en esas escaleras y disfrutar de la vista. Mirar al flaco a los ojos. Además, eso de ir en plena campaña electoral hizo que presenciara el típico acto electoral pro-Obama, del que por supuesto me traje esa chapa que ya vieron.


No estuvo tampoco mal eso de tomarse un brunch el domingo cerca de Dupont Circle y pasearse por el peculiar barrio de Adams Morgan, colorista, mestizo y muy en la línea del Notting Hill londinense. Calor insoportable que hacía, se lo garantizo, en mi vida.



Ese viaje sirvió también para visitar la vieja Colonial Williamsburg, vuelta a las Colonias, día colonial, donde paseé entre colonos, vi tiendas coloniales, comí dulces coloniales, y me traje un libro de cocina colonial del que salen unas deliciosas galletas de azucar coloniales. ¿He dicho que era todo muy colonial?

Me gustó la incursión en USA, no era mi primera visita, o sí, si tenemos en cuenta que Hawaii no es que sea una versión muy americana de los propios americanos. Demasiado hula y sujetadores de cocos. Para que lo voy a negar, me gusta toda la parafernalia que montan en torno a sus celebraciones, me gusta la comodidad que se respira en sus casas, y reconozco que mi consumismo se disparó hasta límites que quedan entre mi Visa y yo. Cosas de que el Euro sea más poderoso que el dólar.

Y gracias a mis anfitriones, atentos siempre, a los que se echa de menos y que espero por aquí. Buena gente de verdad.

Sé que les he contado poco, se me irán ocurriendo cosas e historias poco a poco, recuperaré fotos y les contaré las sensaciones que me recorrían cuando las saqué. Todo a su tiempo. Un exceso tanto post en tan pocos días.

03 enero 2009

Viola is back! - Part 2

Les conté que durante una semana de septiembre navegué por viejo Rin y el Mosela. Mi primer crucero. Debo confesar que al principio no me seducía la idea. No por los lugares que iba a visitar, que eso hacía que se inclinara la balanza hacia el viaje, pero quizás por el hecho de llevar todo un viaje cuadrado y sin espacio a la improvisación. No es que esta dama sea la reina de las ideas repentinas, me gusta viajar y llevar las cosas bastante atadas, pero tampoco me gusta que si estoy disfrutando de algo, lo tenga que abandonar por falta de tiempo.

Pero reconozco que toda posible duda se terminó de disipar al ser capaz de llenar mis ojos con vistas como estas. La sensación de paz era absoluta.




Ante sus ojos, el Mosela, en su llegada a Coblenza, donde se une al Rin. Era realmente agradable sentarse a leer en el bar y disfrutar de la vista.

31 diciembre 2008

Feliz Año Nuevo

La noche vuelve esta noche para desearles un Feliz Año 2009, en el que prometo contarles más cosas, aunque sé que como todo propósito del año nuevo se lo termina llevando el viento, junto con el apreder italiano, apuntarse (y seguir yendo) al gimnasio o leer más libros de los que se leen. Tengo muchas cosas aún que contar, viajes, sitios y anécdotas, que se siguen poniendo en orden en mi cabeza, pero que no voy a olvidar nunca. Si aún siguen ahí, lo haré.

Vamos ahora a lo que nos ocupa. Año tras año en Alemania hay una tradición tan arraigada como la de nuestras uvas a las 12: Dinner for one. Les pongo en situación. Celebración el 90 cumpleaños de una venerable dama de sociedad, con la misma gente de todos los años, con una pequeña salvedad, sólo quedan ella y su criado. Así año tras año, en su inglés original, todas las familias se reúnen a verlo, en lo que supone un record de repetición de emisiones. Disfruten de ello.

02 noviembre 2008

Viola is back! - Part 1




Hace tiempo ya que he vuelto a casa. A la rutina diaria del trabajo y las obligaciones. Dejé atrás lugares lejanos o menos lejanos. Guardé la cámara de fotos, o por lo menos la utilizo con más mesura, sin disparar a toda piedra o todo escenario curioso que se me ponga a tiro. Dejé de descubrir historias curiosas acerca de la vieja Europa o del Nuevo Mundo, pero me traje sus recetas de cocina, que ayudan a afrontar el invierno.




"Las colinas que se extienden a lo largo del Rin, las llanuras bendecidas,
rocío que refleja el río y praderas interminables adornadas de viñedos"



Johann Wolfgang van Goethe



En el mes de septiembre Viola navegó por el viejo Rin, visitó Catedrales Imperiales y jugó un extraño partido de tenis donde las miradas se iban hacia un lado y otro del Mosela, de un castillo a otro. Se convirtió en una señorita cortejada por un estudiante al comer un "besito de Heidelberg". Salió "trompa" de la Drosselgasse de Rüdesheim. Vió coronar a Guillermo en la Esquina Alemana de Coblenza. Se empapó de Beethoven en su Bonn natal y compró 4711 en Colonia. Y bebió cerveza, porque es lo propio que se hace en Alemania: Bier, Bratwurst und Kartoffelnsalat...

Viola volvió entonces... y partió otra vez...