Vuelvo por mi noche tras una larga ausencia. Todavía hay alguien ahí?....
He tenido unas merecidas vacaciones ( no soy yo la indicada para emitir tal valoración, pero las merecía), sin visita a lugar paradisíaco, pero sí con un aumento de mi cultura museística gracias al
Museo del Traje y el
Centro de Arte Reina Sofía. Por supuesto, miles de gracias a mi
anfitrión pirata y también resultó muy agradable el volver a ver al bueno de
Jerome, con el que quedan pendientes unas
caipirinhas.
Pues con las pilas cargadas, debo reincorporarme a la tarea de intentar llevar un blog, y creo que es el momento de hablar de algo que llevo tiempo retrasando.
Muchas veces he comentado, incluso en cubierta de
La Hispaniola, que tengo una especie de intolerancia por ciertos libros que se consideran grandes y de los que muchos afirman ser seguidores. Sé que con esto puede que cree polémica, pero por qué no hablar de ello? Empezaré fuerte...
El Quijote, de Miguel de Cervantes... la consabida obra cumbre del castellano. Lectura obligada en colegios de siempre... En ningún momento niego su calidad, ni su originalidad, y capto perfectamente su desmitificación del género de caballerías... pero me aburre soberanamenteeeee... La razón, que los sistemas educativos tienen que ser conscientes de que un prepúber no va a ser capaz de leerse el castellano antiguo, a lo bestia y disfrutarlo. Es que es imposible que se asimile... Lo intenté de nuevo en el instituto, dos años seguidos, y como una era una estudiante abnegada, lo leí las dos veces... pero os puedo asegurar que sufrí... y el año pasado hice un último intento... y tampoco lo toleré...
El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry. Lo leí cuando era una niña, y no lo entendí, me aburrió, por más que la persona que me lo había regalado era una enamorada del mismo... y hace unos cuantos años era lectura obligatoria en 3º de Francés de la Escuela de Idiomas, no veais que sufrimiento... lo que me costó acabarmelo... Me parece un niño repelente que no dice más que tonterías.
- Y por último, La vida y opiniones del caballero Tristram Shandy, del Laurence Sterne. Me lo tuve que leer en la carrera. Bueno rectifico, intenté leerlo en la
carrera, creo que debió de ser el único que no terminé ( os he dicho que siempre he sido una estudiante abnegada). Innovador, único en su género, adelantó cosas que más tarde tocaría el Ulysses, pero inconexo, para mí vacio y sin sentido, aburrido... consiguió que no tuviera ni ganas de pasar de la página 100, y considero todo un logro haber llegado hasta allí. No obstante, sí que me encantó A Sentimental Journey, el considerado epílogo de la primera obra.
Los tres están en mi biblioteca, los tres han tenido sus intentos ( Tristram solo tuvo uno, pero me he prometido hacer otro), y puede que les vuelva a dar otra oportunidad, pero de momento, están para mí en la lista de proscritos, otros irán de momento por delante. Evidentemente no animo a su lectura, pero tampoco hago apología de su odio y no los desaconsejo.
Ahora es el momento de pedirles su comprensión por mi "intolerancia"